El Comité para la Protección de los Periodistas expresó su alarma ante la reciente escalada de ataques israelíes contra Gaza y Líbano, que han dejado al menos cuatro periodistas heridos, tres de ellos el domingo, lo que pone de manifiesto la fragilidad de los altos el fuego en ambas zonas.
El 6 de septiembre de 2026, Ali Chbib, corresponsal libanés de la cadena Al-Manar TV, afiliada a Hezbolá, y el camarógrafo Mohammed Barjawi sufrieron cortes y contusiones en las extremidades a causa de los escombros que salieron disparados cuando un dron israelí impactó contra un estacionamiento en la ciudad de Nabatieh, al sur del Líbano, alrededor de las 18:00 horas.
Según informes de prensa, el equipo se encontraba cubriendo los recientes ataques israelíes en el sur del Líbano para el noticiero vespertino. Ambos fueron dados de alta del hospital, según informó su canal.
Horas antes, el periodista y productor palestino Ali Jahjouh, que trabaja para Al-Mayadeen, medio afiliado a Hezbolá, resultó herido mientras se dirigía a cubrir una noticia cerca del campamento de refugiados de Al-Shati, en la ciudad de Gaza. Un ataque con dron israelí impactó cerca de él, causándole heridas de metralla que se alojaron en su cuerpo, según declaró Jahjouh al CPJ.
Dos semanas antes, otro periodista de Gaza, Ezaldin Albtesh, reportero del periódico Al-Rai, afiliado a Hamás, informó al CPJ que resultó herido en el barrio de Shuja’iyya, en la ciudad de Gaza, cuando un dron israelí lanzó un explosivo cerca de él. Fue trasladado al Hospital Bautista Al-Ahli y posteriormente al Complejo Médico Al-Shifa con contusiones y heridas en todo el cuerpo.
«Estos ataques demuestran que los altos el fuego han servido de poco para proteger a los periodistas de los peligros que entraña informar desde Gaza y el Líbano», declaró la directora regional del CPJ, Sara Qudah. “Los periodistas deben poder ejercer su profesión sin temor a ser atacados o asesinados. Las fuerzas israelíes deben cesar de inmediato los ataques que ponen en riesgo a los periodistas y tomar medidas concretas para garantizar su seguridad.”
El 22 de abril de 2026, tan solo seis días después del inicio del alto el fuego, la periodista libanesa de Al-Akhbar, Amal Khalil, fue asesinada y la periodista independiente Zeinab Faraj resultó herida en un ataque israelí. Amnistía Internacional ha encontrado motivos razonables para creer que el ataque fue un ataque directo contra civiles y que debe investigarse como un crimen de guerra.